Azalea





NOMBRE: Azalea
PROFESIÓN ACTUAL: Maga
PROFESIÓN FUTURA: Hechicera
RANGO: -----
CREENCIA: Freya


No hay pasado... y puede que no haya futuro para una persona como yo. Me vi desde pequeña vagabundeando por las tierras de Midgard. Y todo vino porqué mis padres no supieron aceptar mi motivación hacia la magia.
Provengo del lejano Reino de Arunafeltz, reino de tierras áridas y montañas rocosas. Tierras azotadas por el seco y duro clima de la región. En Rachel,la mayoría de gente se convierte en seguidores de la diosa Freya. Amo a mi diosa, pero esa no será razón suficiente para que
la adore a mi manera. De pequeña le comuniqué a mis padres que su deseo por seguir el camino que tomaban la mayoría no era el que deseaba yo. Desde siempre poseia un potencial para las artes mágicas innato.
La crueldad de las gentes de Arunafeltz, y sobretodo, las de Rachel, es la de llegar a repudiar su propia progénie expulsándola de sus tierras. Y eso hicieron conmigo...
Vagué sin rumbo fijo por las tierras marchitas de la República, atravesé montañas y tierras desconocidas hasta llegar a Geffen, la ciudad de la magia. La envolvía un halo mágico, en todo su esplendor, y una magnífica torre circular se alzaba hasta tocar el cielo.

Entré sin más demora en la ciudad, ya que desde joven sabía que en aquella ciudad residía mi futura morada, aunque mis padres hubiesen aceptado mi devoción.

Logré ingresar en la Academia para magos de Geffen.

Mi primer día, un par de magos que parecían pertenecer a famílias ricas, se rieron de mi. Aunque el mero hecho de haber sido rechazada por mis padres fue un golpe duro, aquello me hirió más todavía. Una maga que no tendrá futuro.
Por el mero de hecho de ser mujer, no entendía porque se podía repudiar tanto a una persona. Los maestros de la escuela me dejaron libros y he ido aprendiendo los hechizos que desde siempre he soñado con poder formular. El primer día de entrenamiento, viajé hasta la capital de Midgard, Prontera, con la intención de iniciar allí mi largo viaje. Sin embargo, lo que me esperaba allí fue sorprendente. Un espadachín que también empezaba su entrenamiento. Nos hicimos buenos amigos y fuimos a entrenar juntos. Durante la jornada de entrenamiento, apareció un ladrón con intención de asaltarnos. Parecía que buscaba el modo de redimirse de sus pecados. Aunque semejante sujeto habla
mucho, pero no cumple su promesa. Eso sí, a la hora de la batalla, se puede contar con él.
Después de entrenar los 3, volvimos a Prontera, y vimos a un novato que se estaba formando en el camino de la devoción a Dios. Después de una larga charla muy animada, nos fuimos los 4 a tomar algo a la taberna de Prontera. Era la primera vez que entablaba conversaciones tan largas y animadas con tanta gente. Y aunque tanto el acólito como el ladrón me sacan de quicio... puede que estas 3 personas sean las que arrojen un atisbo de luz a mi oscura existencia...

Ahora sigo siendo nómada, voy de una ciudad a otra, pero con la cabeza bien alta, orgullosa de lo que soy. Demostraré a todos que soy digna de ser hechicera, desentrañaré los secretos ocultos en el mundo...

Hace poco recibí una carta, en la que decía que ha habido una revolución en Rachel y mucha gente ha muerto, entre ellos mis padres... Quizás me pase por su tumba, no para llorar por ellos, sino para que sientan el peso de sus actos...

Demostraré a todos que puede que no tenga pasado, pero sí que lucharé por tener un futuro.



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