Keinm Dorken





Nombre: Keinm Dorken
Profesión Primaria: Arquero
Profesión Secundaria: Bardo
Ciudad Natal: Aldebaran
Dios al que sigues: Braggi





Me llamo Keinm, soy un joven que vive con sus padres en una casa particular de Aldebaran.
Desde que era pequeño me apasionaba el hecho de ser un músico, relatar historias, leyendas o cuentos a los niños en las calles y de usar con gran habilidad un arco.

Todas las noches, me imaginaba a mi mismo con una guitarra cantándoles a los niños en el centro de Aldebaran, ser un Bardo era mi mayor sueno y quería con toda mi alma que se hiciera realidad, así que cierta tarde le comente a mis padres si podíamos mudarnos a Payon para que conociera mas sobre arqueros; como me habían dicho que tenia que ser arquero primero antes de bardo, pero solo mi madre me respondió: "Me parece bien que tengas sueños hijo, ¿pero no crees que seria mejor que desearas algo que fuese posible?". Esa respuesta me deprimió, después de todo ellos eran mis padres y saber que a ellos no les agrado mí idea pues no fue muy grato.

Después de aquel suceso, intente todo lo que pude para convencerles de que me apoyaran, pero cada paso que hacia, parecía como si me estuviera alejando mas y mas de alcanzar mi sueno, hasta que un día me di a la idea de olvidarlo y fui a mi habitación, me senté en la cama e intente no llorar ya que toda una vida para mi había sido destruida por mis padres. Paso un rato y mi padre entro silencioso a mi habitación, lo ví extrañado pues el no acostumbraba hacer esas cosas, así que por curiosidad le pregunté que hacia y me dijo: "Si tienes un sueno, no renuncies a el. Después de todo son para alcanzarlos". Me sonrió y espero a que me durmiera.

Al día siguiente me levanto mas temprano de lo habitual, lo vi con varias maletas que aparentemente tenían ropa mía y de él, simplemente me dijo algo apurado: "Rápido hijo, toma tus cosas para irnos en el barco hacia Payon"...
Esas palabras resonaron en mi mente, había vuelto la esperanza de realizar mi sueno así que no la pensé dos veces y salí con mi padre rumbo a Payon, feliz de que al menos, una persona me apoyara en cumplir mi sueno.

Dentro del barco le pregunté a mi padre porque no había venido mi madre, y seriamente me dijo que ella jamás dejaría que fuera un bardo, pues creía que solo perdería educación y tiempo...
Pero el me dijo también que el creía totalmente lo contrario y que le había comentado a mi madre eso, así que si ella por alguna razón, cambiara de idea y decidiera acompañarnos mi padre le dio un boleto para entrar al barco para que me dejara de preocupar por mi madre.

Por fin habíamos llegado a Payon, una ciudad dentro de un bosque frondoso, a mi padre y a mi no se nos dificulto aclimatarnos al ambiente, no era ni muy calido ni tampoco muy frío, además que la ciudad era pacifica; muy similar a Aldebaran. En cuanto mi padre consiguió el dinero suficiente para tener una casa pequeña nos instalamos.
Cada día salía hacia donde se ubicaba el Gremio de Arqueros para observarlos y así conocer un poco más sobre ellos.








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